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Un suplente ejemplar

Por Martín Abreu…

«Nunca pensé en abandonar el fútbol. Cuando nació mi hija pudo llegar a pasar por mi, por el tiempo que te quita, sumado al trabajo. Era como que estaba mucho tiempo fuera de casa. Después no, el fútbol me hizo seguir en muchos aspectos»

Andrés Carrión continúa con su sueño, con la misma ilusión de aquel joven arquero que debutó en primera con tan solo 18 años. Ser suplente no es el anhelo de nadie, pero tampoco un motivo para desvincularse del deporte. El «Ney», asociado directamente al corazón darliguista, es un fiel reflejo de que no solo importa jugar, ser titular, aplaudido y aparecer en la tapa de los diarios.

Eso si, siempre bajo los tres palos… «Mi etapa en el baby fútbol comenzó a los 8 años en Fátima. En realidad fui a probarme a Barrio Sur y me dijeron que no. No lo puedo creer…», Dijo entre risas, ahora con sus 30 años. Siempre se dice que cuando un jugador no encuentra su lugar en cancha la principal opción es el retiro, para Andrés así no es la cosa.

«He visto jugadores titulares que abandonan. Otros que jugaron el partido soñado y no van más. Yo lo veo de otra manera. Lo tomo como un reto, no se cuántos partidos voy a jugar hasta que no termine el campeonato. Estoy bien conmigo mismo, apoyo al grupo y principalmente a mi colega».

El inicio de cada temporada es un desafío, el sueño de la titularidad latente «Siempre voy a pelear el puesto, yo quiero jugar, pero después se va dando el ir al banco… Dijo entre risas, pero fue muy claro «Nunca me enojé con ningún técnico por ser suplente».

Una de las diferencias que tiene este puesto con otros es que quien alterna trabaja a la par del titular, lo convence, lo ayuda, lo motiva... «Sale de uno mismo, porque está la posibilidad de que mañana juegue yo. Pero es el respeto por los compañeros, la gente y el bien del equipo. Compañeros somos todo el año y siempre he estado aprendiendo. Compartí con Penni, Monserrat, Damiano, por ejemplo».

Además, Carrión se encargó de asegurar que «Uno nunca piensa ni desea que le pase algo al titular. Eso es mentira. Obvio que cuando se viene el momento la expectativa crece»… Y es más que importante «El golero mejora jugando de forma oficial no en el entrenamiento«.

Por otra parte, algo no muy fácil para el jugador, suele ocurrir aún más en el arco: El pasar de la suplencia a la titularidad «Yo entreno siempre, me gusta, intento progresar. No importa si juego o no, pero claro que sabiendo que soy titular es un plus. Hay que manejar la cabeza, la ansiedad. Me ha pasado en distintos momentos, por mi edad. Ahora es con mayor confianza y disfrute».

Recuerda tres temporadas muy especiales, en las cuales él entendía que podía haber sido el titular «En ninguna de las tres fue por mis compañeros, sino por la confianza que yo tenía. Me sentía bien. En 2009 y en 2010, pero sabía que había una diferencia, en ellos había apostado el club. A veces me lo decían los propios compañeros. También en mi segundo año en Cerrillos»… Recordó que en un solo campeonato, año 2013, contó con una alta participación desde el arranque.

Lógicamente que en él muchas cosas deben haber pasado en ciertos momentos. Insistir, estar y sin un premio. La frustración existió… «Muchas veces, pero nunca fue acompañada de la decisión de dejar. Siempre había una buena razón para estar donde yo estaba»… Los premios llegan para todos y de buenos momentos también se nutrió en su carrera, como el título con la Blanca en el 2010.

Se refirió a su debut en primera, nada más y nada menos que el partido más importante «Debuté como titular en el clásico ante Libertad en 2008, en el Monegal, empatamos 0 a 0. Tenía 18 años. En el encuentro anterior, ante Juventud Melilla, había ingresado a falta de 15 minutos. Es que Penni ya se sabía que no estaba por un viaje al exterior. En las primeras pelotas temblaba»… Acotó con risas. Su mejor partido se dio en su Parque Félix Machín.

«Año 2014 frente a Santa Lucía. Ganamos 2 a 1. Fue un encuentro normal, pero se jugaban puntos importante por el descenso. Sobre el final, la pelota pasó por arriba al mejor defensa con el que jugué, Marcos Cambio, se me vinieron dos contra mi y gané el mano a mano. Después de ahí tiraron seis córner seguidos. Recuerdo que me iba caminando y mi viejo me mandó un mensaje «La tapada soñada».

Andrés, que se hizo hincha del club, suma en la institución. De forma gratuita, colabora desde hace tres años entrenando a los goleros de juveniles «Me sirve a mi para estar en movimiento, ya que el torneo recién arranca en agosto, y como una ayuda para ellos, lo precisan, tienen que estar trabajados. Le pido permiso al presidente y al entrenador».

Hoy, luego de 12 años de carrera, el objetivo de Carrión es seguir disfrutando en el fútbol, aunque con mayor tiempo en cancha «Estar en Darling para mi es muy importante, me encanta, pero quiero jugar y con el correr del tiempo aún más. Los retos me gustan, pero los momentos pasan. En otro equipo de Canelones no jugaría, pero he hablado con presidentes de instituciones de otras ligas. Vamos a ver, esta es mi casa».

Andrés, recordó su pasaje por dos temporadas en Cerrillos, pueblo al que le tiene mucho aprecio y un cariño especial «Ahí jugó mi abuelo, yo no lo conocí pero fue como un homenaje para él y un placer para mi. Tengo primos y familia materna. Además, allí jugué un año entero de titular. Fue un combo»

Sobre el mejor golero con el que le tocó compartir equipo, no dudó en contestar «Mauricio Damiano. Estuve con Penni y Diego, campeón en todos lados, pero Mauri por su gran nivel»… Por último, Carrión motivó a aquellos futbolistas que han dejado o aspiran a dejar el fútbol por la suplencia «Hay que ser perseverante y no contagiarse de los demás. Es difícil, pero hay que creer en uno». Un suplente más que ejemplar.

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