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Nueva vida: Cero droga y mucho fútbol

Por Martín Abreu…

«Hay una cosa que siempre pensé y en su momento me pasó. En el centro de recuperación éramos cerca de 35 personas, de verdad que tenía una similitud muy grande con un plantel o un vestuario, todos con un objetivo en común, aunque lógico que un ambiente diferente».

Rafael Fúster es oriundo de Canelones, tiene 30 años y hoy disfruta de una nueva vida. No hay mal que dure cien años… Antes de arribar al fútbol canario, el delantero pasó por la capital «En Juventud tuve un pasaje muy lindo, en una época donde el club estaba muy bien. Recuerdo un viaje a México, con Sebastián Taramasco como entrenador. Tenía de compañeros a el «Morro» García y Mathías Abero, por ejemplo».

Luego de realizar formativas en Liverpool, tuvo la oportunidad de jugar en Darling y Libertad, además de Santa Lucía «Primero fui a La Academia con Darío Martínez, quien luego me llevó al «Rojo». Tuve la suerte de jugar el clásico de Canelones con ambas camisetas. La gente hace que sea un partido muy diferente». El año pasado, además, le sumó un nuevo deporte a su nueva vida.

«En 2019, tras una invitación de Eduardo Bovio, me sumé al J.C.C. 1930 de la Liga Canaria de Futsal. Tuvimos la suerte ser campeones»… Rafael, disfruta del sol que salió en su vida, luego de atravesar una tenebrosa tormenta con el vicio a las drogas como principal problema. Gracias a su esfuerzo, el de su familia y el Centro Bethania, donde estuvo internado durante 9 meses, logró ganar el partido más difícil. Lleva tres años y medio limpio.

«Fue una etapa muy oscura en mi vida, una lucha conmigo mismo, pero que salí con la ayuda de la familia y muchas personas. Nadie está libre de eso, porque a la vuelta de la esquina hay alguien que consume. Es muy difícil ser lo que nunca nunca quisiste ser. Cuando me volví a encontrar conmigo mismo empecé a sentir las ganas de formar parte de lo que me hacía feliz».

En un momento, la mente se nubló y la pelota quedó a un lado, sin ganas de nada… «Cuando inicié el tratamiento, en el peor momento de mi adicción, perdí las ganas de jugar al fútbol. La recuperación me las devolvió. Como te decía anteriormente, la familia y el fútbol para mi son muy importantes, pilares que me han fortalecido».

Rafael, contó que para superar su enfermedad dejó de frecuentar en ciertos lugares, debió distanciarse de personas y encontrar un nuevo camino. El fútbol fue una herramienta de reinserción a la sociedad muy importante para su nueva vida.

«El volver al fútbol me devolvió eso que yo buscaba; Sentir el compañerismo, hacer cosas por el otro. Este deporte no es solo correr detrás de la pelota, se terminan haciendo buenas amistades»… Fúster, nunca se sintió destratado por su pasado, no sintió condena, todo lo contrario, encontró apoyo.

«Mi antecedente no me trajo problemas. Si bien hice ciertas cosas, siempre fui la misma persona. Obvio que después, en la competencia interna, el que está mejor es el que juega, eso es parte de, pero realmente sentí mucho apoyo».

En el Centro Bethania empezó el plan retorno «Siempre traté de mantener lo físico y entrené bastante con lo que estaba a mi alcance. Jugaba y entrenaba pensando en volver, para hacerlo de la misma manera. Llegué con confianza, mejor en cuanto al peso y empecé a vivir el fútbol de otra manera, sin tantas preocupaciones».

Es que anteriormente no todo era igual que ahora «Antes de internarme, iba el domingo a la cancha para el partido preocupado por algo, es una realidad. Hoy, en la cancha, me sentí más libre, tranquilo y con confianza»… Recuerda ciertos momentos que hoy, gracias a su recuperación, lo toma como una anécdota.

«Tengo un recuerdo que por suerte lo puedo contar con gracia; El «Pico» Umpiérrez me apodó «24 Horas». Me lo decía solo a mi. Es que el viernes iba a entrenar y el sábado me cruzaba vestido igual, porque todavía no había llegado a mi casa»… Hoy es ejemplo, y muchos, de alguna manera, buscan una ayuda con sus historias.

«Después que se hace un tratamiento, uno debe pasar el mensaje de que se puede. Si bien hay gente que no me lo ha preguntado directamente, yo se bien que cuando hablo y digo cosas, les pueden llegar a tocar. Esa línea de recuperación se debe mantener. Tuve la suerte de ayudar a amigos del fútbol, que se están tratando y recuperando. Para mi es más que una alegría dar una mano porque se lo que es»…

Rafael, no le cerró la puerta, pensando a futuro, a realizar un trabajo social para las categorías formativas en los clubes canarios «Hace falta información sobre esto. Los juveniles están creciendo en una sociedad de muchas libertades. Hay cosas que no las necesitamos, que creemos que si, pero no. La droga te desvían de tu camino a seguir, ya sea como futbolista o médico. Te van a llevar siempre a un lugar al cual vos no querés ir».

Por último, Rafael brindó un mensaje para todos aquellos que hoy atraviesan el momento oscuro que el vivió y supo sobrepasar. «Yo no pude recuperarme por mi cuenta y creo que nadie podrá hacerlo. Solo no se puede, es un mensaje de narcóticos anónimos. No hay que agotar recursos, hay que pedir ayuda y no bajar los brazos. Es una lucha diaria, no hay que pensar que uno se curó rápidamente. Yo lo que hice fue por mi y por mi familia, pero principalmente por mi. Hoy vivo muy tranquilo, una vida saludable ideal para un deportista».

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