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El sueño del pibe

Por Martín Abreu…

Uno de los jugadores canarios que en el último tiempo han dejado su huella en las formativas del fútbol capitalino. Tiempo atrás una dura lesión puso en duda su continuidad en este deporte, pero salió y hoy disfruta en uno de los grandes.

Ezequiel Camacho tiene 15 años, vive en una zona muy cercana a Santa Lucía y actualmente defiende la camiseta de Nacional en sexta división. El fútbol en la sangre... «Siempre me apasionó. Comencé por intermedio de mi padre, que vende maní en las canchas»… se refiere al querido y popular «Mortadela», quien recorre los distintos escenarios deportivos del departamento en busca de una mejor venta.

«Inicié el baby en el Club Capurro, que actualmente no existe por problemas económicos; Allí jugué dos años, y cuatro en Empalme, donde culminé esa etapa»… Lógicamente que supo vestir la azulgrana en Liga Fundadora… «Solamente en semillas, ya que en cebollas fui citado y sufrí factura en tibia y peroné».

Semanas oscuras que atravesó Camacho y su familia en busca de una solución «Nicolás Núñez, mi entrenador de la selección, y mucha gente se movieron con beneficios. Empalme, el seleccionado, Santa Lucía»… Un largo tiempo fuera de las canchas «Fueron 9 meses de rehabilitación»… Ya había aparecido Nacional en su vida luego del popular torneo de Danone «Se hizo cargo de la recuperación con fisioterapia y similares».

No quedan los mejores recuerdos, por cierto… «Fue horrible. Me pasaba por la cabeza que nunca más podía jugar al fútbol. Mi madre habló con un traumatólogo grado 5 y él aseguró que me tenían que poner tornillos en el pie. Nacional formó una junta médica y por suerte solucionaron de otra manera»… Un silencio encantador de su mamá «Ella nunca me comentó nada, pensando que ahí terminaría este deporte para mi».

Dicen que después de la tormenta llega la calma, y así fue para Ezequiel. Hoy, brilla el sol y reina la alegría, aunque con un cambio radical de rutina «Salgo de mi casa a las 6:00 para ir a la UTU. Luego de estudiar me voy a Canelones y allí me levanta la combi de Fredy para Los Céspedes»: Llega por la tarde-noche a su hogar, pero sarna con gusto no pica. Tiene claro que si no es el fútbol «Estudiaré electricidad. También me gustaría dirigir»…Actualmente cursa tercer año de ciclo básico.

Viviendo el sueño de todo pibe, más allá de los colores. Hoy le toca vestir la casaca tricolor «Me encontré con mucho compañerismo en jugadores y personal. Vivo el día a día con toda la alegría del mundo, con sacrificio y voluntad, sabiendo que estoy en un equipo grande»… Si bien sintió el cambio a la cancha de 11, su lugar se mantiene en ofensiva:

«Siempre fui ´9´, pero el entrenador destacó mi potencia y velocidad por lo que me utiliza como extremo por izquierda»… Conformidad por lo realizado hasta el momento… «Me ha ido muy bien, cuento con otra visión de cancha y muchas cosas aprendidas»… Pero el olfato goleador jamás desaparece…

«En 2019 convertí 12 goles en 13 partidos y este año uno en dos fechas». Un clásico quedará para su recuerdo, ojalá el primero de muchos «Fue la felicidad más grande que tuve hasta ahora en mi carrera»… Gol soñado a Peñarol en el Estadio Centenario, con dedicación especial «Se lo había prometido a mi viejo».

Tiene un contratista que lo ayuda en muchas cosas y cuenta con un familia que siempre lo acompaña «Sería imposible cumplir mis sueños sin ellos a mi lado. Tienen tremenda voluntad en todo momento»… El objetivo en mente de «Llegar a primera y darle todo a Nacional. Se cumplirá con esfuerzo y voluntad»… Con un espejo definido «Brian Ocampo». Por último, aseguró dónde finalizará su carrera «En Santa Lucía, porque soy hincha. Es otras de mis metas».

Hoy la vida lo ve sonreír después de un momento complicado. Insistir por el sueño, por ahí pasa la clave de Ezequiel Camacho.

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