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Una aventura en el arco

Por Martín Abreu…

«Yo tenía un minimarket en Montevideo. Fue creciendo por suerte, pero eran muchos los impuestos. No le veía frutos. Una problemática social en la cual no le encontraba salida. Me surgió la posibilidad de venirme, vendí todo en un mes y acá estoy»… Cuenta Pablo Bentancor desde Elizabeth, ciudad que se ubica a 20 minutos de Nueva York en Estados Unidos.

El canario se encuentra radicado en dicho país desde 2017 «Actualmente trabajo en una panadería en la cual fabrico productos uruguayos, como pan y bizcochos. Lo aprendí mismo acá»… Dijo el ex guardameta, popularmente conocido como el «Talo». Lógico que no escapa a la emergencia sanitaria mundial por el COVID-19.

«No hemos tenido contacto con nadie. Sin salidas, únicamente en los trabajos esenciales o a comprar al supermercado. Manteniendo distancias, con guantes y mascarillas de forma obligatoria. Dicen que a partir del 1 de mayo se reanudan algunas áreas, en etapas cada 15 días. Este año las escuelas no van a funcionar. Ansiedad porque uno vive del trabajo, pero es a todos por igual, extranjeros y americanos».

Pablo, empezó a recordar y desde su infancia siempre ligado a la pelota… «El baby fútbol fue una etapa hermosa, es familia. Inicié en Tres Esquinas, luego dejé y retomé en cebollas, ahí ya en Fátima. Aníbal Montenegro, el entrenador, me ponía en baby por mi físico. Recuerdo un torneo nacional que organizó La Rinconada, el club más antiguo en Uruguay, que se jugó en Montevideo»… Duró poco su adolecensia en el fútbol, aunque para bien…

«Teniendo 13 años estuve en el banco de suplentes de la primera de Liverpool. Sandro Franco se lesionó, Fernando Pérez fue el titular y yo el alterno»… Recordó Bentancor, que al año siguiente cruzó la Ruta 11, se puso la blanca y allí una nueva historia comenzó; Amor, crecimiento y consagración:

«Comencé en sub 20 y luego llegué al primero. Debuté con 15 años. Daniel Lamadrid fue quien me dio la confianza»… Oportunidad única y para aprovechar… «Yo siempre fui hincha de Darling. Edgar Meidana hizo un proyecto, me convocó y fui por intermedio de él y de Washington, su hijo. La realidad económica no estaba muy bien y optaron por jugadores de la casa».

La previa a su debut fue para nunca más olvidarse… «Mucho nerviosismo y ansiedad. Nos juntamos al mediodía a almorzar en la sede y allí, el «Flaco» dio el plantel. Luego nos juntó a Claudio Marini y a mi, donde anunció que yo iba desde el arranque. Fue ante Santa Lucía en el Parque Félix Machín, 1-1″… Sobre su rendimiento, contó.

«Fue bueno. Estaba muy motivado y contento»… Sus entrenamientos habituales en Darling, pero le dio mucho mérito a una persona «Yo además entrenaba con Jacinto Callero, quien fuera arquero de Nacional. Un fenómeno. Fue un pilar en lo mucho o poco que hice futbolísticamente, dándome las primeras armas para luego seguir adelante»… El Talo, se hizo de un nombre importante en la institución, producto de buenas actuaciones bajo los tres palos y títulos.

«En 1998 obtuvimos un torneo corto con Ramón Doglio como DT y compañeros como Enrique Báez, Cristian González, «Popi» Espinoza, Augusto Consani. Perdimos la primera final con Libertad de local, dos goles de Sebastián Silveira. Comienzan ganando ellos la revancha con gol de la «Tota» Lugano, lo empató Federico Antúnez y el segundo lo hizo la «China». Validan el tanto, pero el línea en un segund levantó la bandera y lo anuló. Tenía a la tribuna local atrás y no había tejido. Se armó problemas, se suspendió y luego le dieron el título a Libertad»… En la temporada siguiente llegó la revancha y la esperada consagración.

«Ramón Rocca fue el entrenador en 1999 y ganamos el Monegal, después de mucho tiempo. El Apertura se consiguió de forma invicta y el Clausura no lo jugué por lesión, Carlos Casuriaga fue el titular. En la última final ante Santa Lucía, de las tres que se desarrollaron, jugué infiltrado y por suerte fuimos campeones»… También contó con pasajes a nivel de selección, tanto en juveniles como en mayores. Recuerdos imborrables en color azulgrana:

«Siempre se quiere representar al pueblo y a la ciudad. Fui vicecampeón nacional en sub 18, dirigidos por Alberto Moreira. Eran otros tiempos, se disfrutaba, había mayor tranquilidad y mucha emoción»… Lógicamente que también defendió el arco canario en primera… «El «Maestro» Bulón Cabrera y el «Polilla» Delgado fueron los entrenadores que tuve en mayores».

Fue creciendo, se nutrió de experiencias sumamente llamativas, aunque nunca firmó un contrato profesional, más allá de haber realizado pretemporadas y hasta giras en el exterior «Tuve muchas oportunidades. Cada vez que iba a firmar algo pasaba, fue lo raro y anecdótico. Bella Vista, Miramar Misiones, River Plate, Huracán Buceo»… Se hizo hincha, le tomó cariño y lamenta no jugado en el Darsenero«Es muy barrial, similar a Darling».

Pero se dio el gusto de jugar un campeonato mundial con Uruguay «River Plate firmó un contrato millonario con Torino y fue invitado a participar del certamen en Italia. Se hizo una base con 8 jugadores de la selección uruguaya, como Carlos Díaz, Damián Macaluso, Martín Liguera e Iván Alonso. El restante con jugadores del club. Fui el único del interior. Yo estaba en la selección de Canelones»… Comenzó los entrenamientos, un cambio lógico, teniendo como supervisor a Víctor Púa y a Adán Machado como entrenador.

Bentancor con Gonzalo Lemes, Iván Alonso y Carlos Díaz

«Estuvimos tres semanas en Pinerolo como adaptación y luego viajamos a Viareggio , donde se disputó el torneo»… Allí llegaron equipos reconocidos de varias partes del mundo «Nosotros jugamos contra Roma, Real Betis de España y San Pablo en primera fase. En la segunda estaban Milan y un club de Suiza. También fueron Boca, Real Madrid. Era de gran nivel».

El fútbol lo depositó en Argentina, donde se encontró con dos aventuras muy ricas en varios aspectos «Llegué a Deportivo Armenio de la segunda división. Hice pretemporada y luego nos fuimos a Armenia de gira por un mes. El club es una filial de Chacarita»… A su retornó, no firmó contrato.

Boca Juniors también fue parte de su vida«En un amistoso en Casa Amarilla, una persona se acercó a hablar conmigo, negoció con mi representante y en el complejo me quedé a vivir. Ellos forman una selección, viajan por todo el mundo, muestran y venden jugadores en amistosos. Con 16 años no te conoce nadie, pero te compran por un millón de dólares. Así mantienen la institución. Viajé por muchísimos lugares. Experiencia hermosa de conocer y vestir esos colore».

La última vez de Bentancor en el fútbol llamativamente fue con la camiseta de Libertad en 2007 «Estaba libre. Leopoldo Delgado asumió, me invitó y acepté. Se formó un lindo grupo humano. El «Polilla» armó un equipo para ser campeón, pero los resultados no se dieron y dejó. Llegó Alberto Moreira, a quien ya conocía de la selección. Por acumulación de amarillas me suspendieron y no fui más»… Así se dio el punto final a su carrera, luego de atravesar una dura lesión de meniscos.

En sus entrenamientos por la capital, recordando que no llegó a jugar oficialmente en un club, compartió vestuario con varios que luego hicieron su destacada carrera «Recuerdo a Juan Castillo y Nicolás Vikonis. No es por nada ni por querer dejarlos bien parados, pero ambos son grandes personas y terribles profesionales. Recuerdo que Vikonis entrenaba mucho, estudiaba psicología y no quería dejar Hace poco vi una entrevista y me enteré que se recibió. La vida es así, algunos llegan y otros no»… Sigue de lejos el fútbol canario, más allá de que solo hace tres años que se encuentra en Estados Undios.

«Es un puesto muy ingrato. Se entrena mucho y en un segundo se «decide si sos bueno o malo». Mauricio Damiano para mi ha sido un referente de los últimos años en Canelones; Sus condiciones, su entrega y su técnica»… reconoció Bentancor. Actualmente su anhelo es culminar el curso de entrenador «Se me complica con el idioma, la comprensión y la parte escrita. Es cruel» contó entre risas, aunque se mantiene cerca de la pelota trabajando con chicos.

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