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De Guatemala a guatemejor…

Por Martín Abreu…

Dicen que la vida da tantas vueltas que nunca sabes dónde te va a depositar. Luego de una muy buena carrera como jugador, se radicó en Guatemala hace más de 9 años y sigue enamorándose cada día con la pelota, aunque ahora en otro rol.

Pablo Rodríguez (40 años), conocido en su ciudad natal, Santa Lucía, como el «Oreja», dialogó con Canelones Azulgrana desde la capital de aquel país, con tres horas menos de diferencia. Fue campeón en 2002 con Ecuador de Ramón Doglio, defendió la camiseta de Wanderers, su viejo amor, y supo ganar el sur con Canelones.

Ahora como todos, en cuarentena, cuidándose y cuidando… «La situación es complicada. Acá las medidas fueron muy rápidas; Cerraron fronteras, cuarentena y toque de queda de 4 pm a 4 am. Estamos hablando de salud y eso es lo primordial. En Uruguay no se si podrán llevar todos los gastos al gobierno de turno y no lo digo por color político.. Hay que tomar conciencia».

Pablo, arribó a Guatemala en 2011 gracias a Mario Calero, luego de su pasaje por Miramar Misiones. Vistió las camisetas de Mictlan y de Universidad de San Carlos. Se retiró en 2015 y se recibió como entrenador, trabajó en Fuerza Básica y actualmente lo hace para Barcelona de España en una de sus sedes por América.

«Actualmente me encuentro en la escuela del conjunto culé. Comencé como entrenador y ahora estoy como coordinador, ya que son tres centros aquí en la capital. Se trabaja una metodología bien del club, sencilla en la formación del niño y diferente a las habituales»… Una experiencia inolvidable para él y lo que siempre implica un club tal magnitud.

«Me ha tocado viajar a Punta Cana al torneo de las Américas, donde se reúnen todas las escuelas del mundo, aproximadamente 50. También he ido a Barcelona mismo. Muy contento de formar jugadores»… No ve con malos ojos volver a emigrar «Hay posibilidades, uno nunca sabe. Yo trabajo día a día, siendo honesto, con humildad y sacrificio. Hemos tenido varias capacitaciones aquí en Guatemala»

Luego de su primer pasaje por Wanderers y de vestir la camiseta de Nacional, Ecuador de Santa Lucía pasó a ser su casa. Un título histórico en Canelones «Ese equipo fue un gran ejemplo. Teníamos un excelente grupo y un muy buen entrenador como Ramón. También Leo Romero con su gerencia»… Recordó a gran parte del plantel:

«Garrasino, Rolando, Diego, Cuevita, Picardo, el «Chino», el Pepe y se me escapan mucho más. Se hizo historia en el fútbol canario al ganar en las tres categorías»… Mantiene una especie de deuda personal al no consagrarse con su querido Wanderers.

«El Bohemio es mi casa. Fue donde todo comenzó, me formé como persona y como jugador. Esa espinita quedó. Ojalá que algún día puede llegar como entrenador y tomarme revancha. El tiempo dirá…»Es lo que tiene este hermoso deportes, a veces tan bueno y en otras ocasiones tan rebelde:

«Gané el Monegal en sub 17 y sub 20, pero no en la mayor, donde solo ganamos torneos cortos. Aquellas finales perdidas las tengo presentes en cada momento»… Dicen que la distancia no corta el amor… «Sigo a Wanderers. Estoy en un grupo de whatsapp de los «Niños Pillos por el mundo», también en en facebook. Hace bien recordar».

En 1998 fue campeón del sur con la selección de Canelones, que dirigía el «Polilla» Delgado… «Fue una experiencia hermosa. Primero que nada por compartir vestuario con jugadores de mucho recorrido como la «China» Báez, Pato «Peraza», España, «Pelado» Cuadra, Tosi, Freire, Meidana, Codevila, Consani, junto a muchos jóvenes; Capote, Silveira, Biglianti. La vuelta olímpica la dimos en Flores. Hacía 17 años que no se ganaba el sur en aquellos tiempos, hoy por suerte Canelones está donde debe estar».

Su primera experiencia profesional se dio en Nacional en el año 1998, luego de dicha coronación «Fue un sueño para mi. Soy hincha a morir. Las instituciones la manejan personas y a veces te decepcionan, pero cumplí el sueño de jugar la Libertadores en el 99″… Del Monegal a los Céspedes, sin escala alguna. Todo rápido y con sorpresa…

«Luego de los festejos, jugamos amistosos contra Peñarol y Nacional. En este último yo jugué con los suplentes ante los titulares y fue una noche en la que me salió todo. Ese mismo día se dio la oferta de ir. También tenía la oportunidad de viajar 10 días a prueba a San Pablo, por intermedio de Pablo Forlán, pero era una cosa o la otra. Recuerdo que comencé a ir con Pedrín. Cometí errores de inexperiencia, pequé y hoy me lamento. Entendí que no solo es correr atrás de la pelota».

Varios canarios llegaron para hacerle compañía en el Bolso… «A Diego Lugano lo conocía por compartir juveniles en la selección con Alberto Moreira. En 99 arribó a Nacional y yo estaba allá. Compartimos pareja de zagueros, habitación y también viajábamos desde Canelones con Seba Merlo, Pablo González y César Moreira. La Tota tuvo la oportunidad de crecer y logró una magnifica carrera».

En el fútbol profesional defendió los colores de Nacional, Tacuarembó, San Martín de San Juan (Arg), Boston River, Miramar Misiones, Mictlan de Guatemala y Universidad de San Carlos de Guatemala…. «El momento que mejor me sentí física y futbolísticamente fue en el 99, en el Tricolor, cuando jugamos la Libertadores»… Al ser consultado sobre un posible retorno a Uruguay, contestó «Hoy estoy muy bien en Guatemala, con un hijo y otro en camino. Estando en el fútbol uno nunca sabe dónde va a estar. Dirigiría acá, en Uruguay y mismo en Wanderers».

Por último, aseguró que siempre extraña a su Uruguay: «Se extraña la familia, los amigos y el barrio. Estamos muy lejos y se hace complicado viajar seguido. Acá es otra la cultura. Se piensa distinto, no se comparte mucho y se vive el fútbol de otra manera. Puede que no te enteres del clásico local, pero se detiene el país cuando juegan Real Madrid y Barcelona»… Pablo Rodríguez y una vuelta de vida fantástica.

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