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Volante «Turco» y bohemio

Por Martín Abreu…

Viejos referentes del fútbol canario que siguen extrañando a la pelota en tiempos modernos y despuntan el vicio con la Liga Senior, actualmente en Budapest. Fue referente en la zona de volantes, ligado claramente a Wanderers, aunque supo defender otros clubes y convertirle a su amor. Anécdotas si las hay…

Santiago Somar, popularmente conocido como el Turco, jugó gran parte de su carrera en en el Bohemio. En 2002 le tocó partir para a El Tanque Sisley «No fue muy grato mi pasaje; Era suplente y no cobré un peso»… Señaló que era época de crisis en nuestro país. Su retorno al interior fue a San José para vestir la camiseta de Nacional.

Su casa lo esperaba nuevamente, pero amargado, recuerda, por las dos finales perdidas frente a Libertad. Su nueva aventura se hizo negriazul. Campeón y un gol que no gritó «En la última fecha teníamos que ganar para coronarnos con Liverpool. Arrancó ganando Wanderers con gol del Tabaco, lo empató Martín Díaz y en la hora convertí yo. Aldo Pocheco, el golero, dijo mía y yo salté un poco más. Me aguanté y no lo grité».

Vistió la azulgrana cerca de 10 años, aunque también contó con un pasado en San José, con el combinado y en San Lorenzo, además de Atlético Florida en la piedra alta. Hoy, con 42 de edad, su vida es otra. Dedica el tiempo a sus hijos y se queda en casa frente al COVID-19, no ajeno a la realidad del país.

«Actualmente en seguro de paro y encierro total. Cuidándome mucho»… Le gusta ver fútbol, pero a veces se complica «Tengo dos hijos chicos y los debo acompañar al baby fútbol, pero cuando puedo voy a ver a Wanderers»… Ocho años pasaron de su última vez en cancha y aún sigue extrañando:

«Con el correr del tiempo más nostalgia nos viene. Algún recorte de revista o diario de cuando jugaba. Esto mismo de una nota, se extraña. Me pasó en la final del sur. Me pongo a pensar y digo, qué bueno que se acuerden todavía de uno»… Comentó el Turco, reflejando en su tono de voz lo que expresaba.

Hoy se extraña lo que en su momento daba pereza «El otro día pensaba eso».. Dijo entre risas, y contó «Cuando había que ir a entrenar y no daban ganas. Llegábamos de trabajar y costaba, hoy lo extrañamos»... Pero no es lo único, hay mucho más «Los sábados cuando la gente te alentaba para el domingo, los clásicos, ir el propio domingo a almorzar a la sede. Mismo los vestuarios».

Somar, afirmó que le quedan sueños por cumplir en este deporte «El retiro te cuesta asumirlo, a mi al menos dos o tres años. Yo dejé de jugar con 34 por dedicarle tiempo a mis hijos. Ser entrenador también te lleva muchas horas y por eso nunca me he metido de lleno en el tema, pero a futuro me gustaría».

¿Ha cambiado el fútbol, principalmente a nivel local? Esa pregunta desató una cómica respuesta de Santiago «Es distinto cuando lo miras desde afuera a cuando estás adentro. Yo en la cancha pensaba que andaba a mil y en televisión notaba que no»… aseguró entre risas… «Hoy creo que se corre muchísimo, es todo más dinámico. Sin ir más lejos, la selección con el trabajo de Paolo. Por algo se llenó el estadio».

Formó parte de muchos planteles, títulos logrados y compañeros varios. Le dimos a elegir tres, de sus viejos tiempos y en buen momento, para volver a compartir cancha «Voy a dejar afuera a unos cuantos, pero me gustaría volver a jugar con Manolo García, mi espejo y referente en la adolescencia. El Tabaco Pose; un fenómeno, jugué en Wanderers y selección. También con Claudio Gunini, un tremendo jugador y mi mejor amigo, que hace tiempo vive en Argentina».

Son más los lindos que los malos momentos en una carrera, pero sorprendió Somar en cuanto a su elección del mejor «En el 97 y gracias a Rosario Martínez, que me presentó a un amigo suyo, Jorge Giordano. Me citaron para una selección de OFI, para representar a Uruguay en Chile. Quedé junto a Román Cuello y Marcos Acevedo. Representamos al país en un Panamericano durante diez días. Perdimos la final con Paraguay, pero fue fantástico. Vestir la celeste y cantar el himno fue lo máximo».

En la charla hubo tiempo de referirnos al pasado cercano y el presente de su querido Bohemio. «Ha cambiado muchísimo desde hace 15 años para atrás. Mucha gente dejó de ir. Mismo la hinchada, comparando con algunos gurises que van ahora. Nada que ver con los «Niños Pillos». No se en qué va… La cancha ha sufrido las secuelas de varias inundaciones. En si como institución estamos ahí, como remándola en el día a día y todo cuesta el doble. Tal vez el grupo antiguo contaba con mayor colaboración de dirigentes y hoy parece estar dividida».

Jugadores de la nueva era en Canelones para su gusto futbolístico «El jugador que lo vi venir bien, jugó conmigo, él un juvenil, y ahora se encuentra en el exterior; Ángelo Pizzorno. Después, Marcelo Banuchi; lo conocí en Liverpool. El padre me decía, «Acordate de éste». Era chiquito. También Joaquín Irazoqui, el delantero goleador».

¿Hay un Turco Somar en la actualidad? Nos dejó más que clara su respuesta… «No me siento identificado con ninguno. No hay un cinco tan desprolijo como lo era yo, hoy juegan más al fútbol»… Por último, hubo tiempo para las anécdotas del Turco:

«Tengo un hermano mayor que es un personaje. Yo vivía en la cancha de El Tanque, en una casa para jugadores. Llegó Nicolás, comió con nosotros y me pidió para pasar una noche. La cosa estaba brava, año 2002. Al otro día jugamos contra Nacional en el Parque Central y el Ronco López lo llevó al amistoso porque le había caído bien. Recuerdo al Chengue, Lembo, Ojota. En una miro para el banco, sentado él. A los tres meses de culminado el torneo me llamó Fredy Varela para decirme que mi hermano seguía viviendo en la cancha. Me pidió que le diga que era para los futbolista no para la familia»… Una más cercana en el tiempo y a nivel local, que no deja de ser sorprendente. Sí, lesionó a un juez…

«Jugando en la senior lesioné a un árbitro. Nunca se vio… Iba corriendo, mirando para otro lado, él se pone adelante y sin querer le pegué una patada. Cayó muy mal, se sintió en su muñeca y debió ingresar el línea»… Santiago «Turco» Somar, una firma que quedó para recuerdo en el fútbol canario.

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